Ave Fénix: La Cenicienta: Hasta el cuello, de cenizas. por Jose Ruben Amador

Ave Fénix: La Cenicienta: Hasta el cuello, de cenizas. por Jose Ruben Amador

Titulo del libro: Ave Fénix: La Cenicienta: Hasta el cuello, de cenizas.

Autor: Jose Ruben Amador

Número de páginas: 15 páginas

Fecha de lanzamiento: July 11, 2018

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Jose Ruben Amador con Ave Fénix: La Cenicienta: Hasta el cuello, de cenizas.

El fénix guarda en sí mismo una historia fantástica, dolorosa y aterradora. Es una historia es muy amarga porque él ve su esplendor a sus pies, destruido y acabo. Sin brillo.

El fénix llega a una etapa de su vida, una etapa que es difícil de entender hasta para el mismo. No la entiende, y eso lo mata de dolor.
Dice la historia que, pasado cien años, el fénix entra en un estado de destrucción en sí mismo.
Cuando está cerca de ese momento él se va lejos, se aleja de todo y todos; quizás para sufrir solo.
Quizás se aleja de todo para que nadie lo vea llorar.
Quizás para que nadie lo vea en su estado más horrible.
Es horrible porque él deja su vida para vivir en muerte por un tiempo en el que cada segundo se vuelve una eternidad. Un tiempo en el que el tiempo es como el de Dios, donde un día son mil años porque él siente que el tiempo no transcurre. Porque solo siente dolor, y el dolor no se va hasta que la herida sana.
Hasta que el dolor no se va, no hay paz. Eso es morir. Eso es lo que le pasa.

El fénix se va lejos, a una montaña, solo y separado del mundo.
Quizás él no entiende lo que le pasa, no entiende nada, pero tampoco entienden los que están a su alrededor; eso lo hace más doloroso, por eso se aleja.
Los humanos somos así.

Cuando él se aleja, entonces empieza el dolor.
Se siente solo y triste. No tiene a nadie, y debe pasar por esto él solo.
Cuando esta solo empieza a sentir ese escalofrió terrible que recorre todo su cuerpo; le da miedo y tiembla; él sabe que pronto empezara la prueba más grande de su vida.

Cuando está solo y siente que va a empezar, abre sus ojos y con lágrimas recorriendo su pico él ve caer cada una de sus esplendorosas plumas. Las ve dejar su cuerpo como si lo odiaran o como si estuvieran decepcionadas de él.
El fénix ve caer su pico, el que le ayudo en tantos años de su vida a comer. Ve desvanecerse su visión que fue imprescindible para alcanzar sus objetivos, para ver sus presas a distancias insuperables.

El fénix ve irse de su vida cada cualidad que le dio la fama de ser el ave de fuego, por ser las más admirada, condecorada y extrema de todas las aves del mundo.

Él, con dolor, se mira de extremo a extremo y ve su cuerpo convertido en cenizas; ve su pico en el suelo; ve sus alas a sus pies; ve sus garras tiradas a su alrededor; cada una de sus extremidades en el suelo y sin vida.
Un escalofrió aun mayor lo recorre por dentro, porque por fuera ya no le queda nada.
En ese preciso momento él estalla en llantos;
Es un llanto amargo y aterrador, un llanto que nadie entendería.
Ni siquiera aquellos que lo admiraban; ni siquiera aquellos que recibieron su ayuda; ni siquiera aquellos que aprendieron de él.

El fénix mira hacia el suelo, y con sus patas sin garras toca sus alas y pico, les topa tratando de revivirlos. Él sabe que no sería nada sin eso. Él está viendo su vida a sus pies, todo vuelta cenizas.

El fénix no entiende por qué la vida le hace eso; por qué la vida le paga así después de tantos logros, de tanto reconocimiento, después de tanto esplendor.

Él piensa, quizás, en toda la gente que lo conocen, en todos los que lo admiran; piensa en esos y llorar c porque ni siquiera imaginan el dolor por el que está pasando ahora mismo.

Quizás cuando otros están felices y sonriendo, él está llorando y triste porque la vida se aparto de él quitándole todo su esplendor, quitándole su cuerpo, quitándole sus habilidades.
La vida se aparto de él quitándole todo lo que lo convierte en un ser de altura.
En ese momento solo ve y siente el dolor de haberlo perdido todo.

Si todos lo vieran así cómo está ahora, todos se burlarían de él, todos lo rechazarían.
A nadie le importaría su pasado brillante porque ahora todo está cubierto de cenizas. Ahora esas cenizas ahora lo representan ante todos los demás, y lo peor, ante él mismo.

El fénix se despierta un día con mucho dolor, y entonces piensa en una tontería; él piensa en morir con sus cenizas.