Las Voces Errantes (Versión Revisada) por Gabriel Aura Borrajo

Las Voces Errantes (Versión Revisada) por Gabriel Aura Borrajo

Titulo del libro: Las Voces Errantes (Versión Revisada)

Autor: Gabriel Aura Borrajo

Número de páginas: 178 páginas

Fecha de lanzamiento: June 21, 2013

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Gabriel Aura Borrajo con Las Voces Errantes (Versión Revisada)

“Las Voces Errantes” es un viaje a lo más profundo del ser. La mente.

La vida de Amador se ve alterada por la reaparición de un coro de voces que le atormentan y acompañan desde que era un niño. Su mujer, Angustias, atemorizada por los cambios de humor de su marido, coge a su hijo Nicolás y lo abandonan con la esperanza de que así logre recapacitar y buscar ayuda profesional.

Finalmente, Amador, hará caso de su mujer y entrará en terapia, rescatando un pasado que había encerrado en su mente, a recaudo de esas voces que le protegieron de la violencia que amenazaba y sacudía los cimientos de su familia.

Esta historia plantea el enigma del gran poder de la mente, al tiempo que cuestiona ¿cómo afecta al desarrollo emocional de la persona vivir un trauma infantil?

EXTRACTO DEL CAPÍTULO 1:
...Estaba tan ofuscado que hasta creyó haberse equivocado de piso, pero al llegar al comedor y ver su fotografía familiar sobre el televisor, se dejó caer sobre el sofá, desolado. ¿Por qué? ¿Qué había hecho para que su mujer desapareciese con su niño? ¿Por un par de riñas fuera de tono y una situación económica incierta y precaria?... Además, sin él ¿quién era su mujer? ¿Cuánto aguantaría ella sola sin su marido? Entonces una risa se abrió paso desde lo más profundo de su ser, alentando las mentiras y excusas que su mente fabricaba a toda velocidad, convenciéndose a sí mismo, que aquello sería una salida de tono que no duraría más de un fin de semana. Una vez se hubo tranquilizado, sintió una punzada en el estómago que le recordó que era hora de cenar. Se dirigió a la cocina y sobre la mesa encontró un plato con una tortilla de patatas a modo de sujetapapeles de la siguiente nota:
“Querido Amador:
Siento mucho hacerte pasar por esto, pero no puedo más. Te miro y apenas reconozco al chico que me enamoró, ¿dónde está el tierno hombre que me dio a mi hijo? No nos busques. Este no es un abandono definitivo, pero por favor, sé honesto por una vez en tu vida contigo mismo y de paso con tu familia. Busca ayuda, así no puedes seguir. Tengo miedo, sí, mi amor. Sabes que te quiero y no deseo herirte pero este acto que parece tan cruel es sólo para ver si logro que recapacites y dejes que un profesional evalúe tu caso. No estoy pidiéndote un sacrificio extraordinario. Tan sólo te pido que afrontes a esas voces que anidan en tu mente y sin tú pretenderlo, en ocasiones te dirigen y dominan. Sé que no eres un hombre malo, que has sufrido mucho en esta vida, pero entiende que debo proteger a Nicolás. No temas, no nos separaremos eternamente, pero todo depende de ti. Sé fuerte mi amor y escucha por una vez a mi voz, que es la única que te dice la verdad y te quiere.
Un beso.
Angustias”.
Había memorizado una a una las palabras que se habían grabado a fuego en su corazón. Quizá su mujer estaba en lo cierto y había llegado el momento de afrontar a los malvados seres que habitaban y compartían el piso superior de su cuerpo: su mente.